
La sabiduría popular afirma que para curar un catarro basta con
dormir junto a un plato con ajo o cebolla picados. La explicación
científica: el característico olor de estos vegetales es debido a la
presencia de moléculas que contienen azufre, las que tienen un efecto
muy parecido al de las sulfamidas –importante agente contra
infecciones–. Los compuestos presentes en estos alimentos son volátiles y
por eso no es descartable que se puedan asimilar a través de las vías
respiratorias. Pero esto no es todo.
Además, el ajo y la cebolla son
eficaces contra enfermedades bastante más serias como la
arterioesclerosis, ya que contienen principios activos capaces de
inhibir la agregación plaquetaria responsable de la formación de los
coágulos característicos de esta enfermedad.
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